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Coleccionar juguetes: Un acto de voyeurismo?

“Que le den a mi colección de juguetes”, me dije a mí mismo cuando estaba agobiado de no poder romper uno de los últimos apegos importantes que tenía a algunas de mis posesiones. Pero una cosa es decirlo y otra hacerlo. Los juguetes que quedaban era mi colección de Star Wars de casi 40 años de antigüedad.
Irónicamente, mientras intentaba minimizar mis pertenencias seguía comprando minifiguras de Lego cada semana — !No me podía contener! Me decía a mí mismo que estos son juguetes pequeños no es un problema de acumulación.
Era difícil, tan difícil que en algún momento decidí “tengo que cargar estos juguetes de Star Wars el resto de mi vida”. Y fue un golpe: “El resto de mi vida”. Mucho peso. Casi lo podía sentir físicamente. Entonces decidí final y dolosamente vender la colección.
Me di cuenta de que mientras era propietario de esta colección para siempre, para no deteriorarla la estaba cuidando mucho, manteniéndola almacenada y protegida en su estuche fuera de la luz solar, polvo y otros agentes. Básicamente fuera del alcance de la vista. Y entonces de tanto en tanto la abría para mirarla. A veces años pasaron entre una y otra visita. Era una especie de voyeurismo, abriendo el estuche para adorar estas figuras, como si fuera un acto indecente, un secreto.
Entonces decidí aplicar de nuevo uno de los mejores consejos de casi cada renombrado minimalista: Toma fotos de las cosas que tienen cualquier tipo de valor sentimental, de modo que puedas mirarlas cuando las extrañes. El siguiente nivel del voyeurismo, documéntalo.
He usado esta técnica en el pasado y puedo decir que terminé mirando más mis viejos tesoros manteniendo una bien curada galería de fotos que también pueden producir placer visual.
Compilé una galería de fotografías que me tomó horas hacer. Tuve la oportunidad de manipular cada juguete, mirarlo, disfrutarlo. Un gran momento con los buenos recuerdos que me vinieron a la cabeza.
Sé que las fotos no son las más profesionales, aún cuando tengo buen conocimiento sobre vídeo y fotografía, pero no era ese el objetivo. son suficientemente buenas para revisitar este momento. Además tuve la oportunidad de jugar con algunas apps agregando a las fotos filtros es su máxima expresión, sólo por la diversión de experimentar.
Al final nunca manipulé tanto los juguetes en los últimos 30 años, como cuando tomaba las fotos y observaba los detalles, mientras revivía los recuerdos.
La parte más difícil fue vender la colección, pero estaba determinado. Cogí las fotos y las subí a eBay. dependiendo de la condición vendí algunas piezas en lote y otras por separado. Reuní algún buen dinero por la venta. Fue difícil dejarlos ir, pero tuve una conclusión apropiada y ahora estoy feliz de haberlo hecho.
Me siento aliviado. Me siento más libre que nunca. Me he puesto a prueba y he roto este apego tonto, esta necesidad material que no lleva a ninguna parte, sólo a llevar más equipaje. Hay que tomar en cuenta que vivo a ocho mil kilómetros del país donde pasé mi infancia y aún así crucé el océano con estos juguetes. La vida pasa muy rápido como para tener este tipo de apego.
He de admitir que me he quedado con uno de los Juguetes de Star Wars, un Stormtrooper de 1977, el objeto más antiguo que ha estado conmigo y aún sigue en mi posesión.
Y por las minifiguras de Lego, regalé la mayoría de ellas, excepto por un par que tengo en el escritorio de mi oficina y otra en el escritorio de casa.

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